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martes, 12 de febrero de 2013

¿Y si no se siente la pasión?: ¡cambia!

En el último post escribía sobre la motivación (o pasión como prefiero llamarle) que tenemos o debemos tener todos hacia nuestro trabajo. Pero... y si en último término, aunque sigamos todos los consejos, aunque nos esforcemos, simplemente no se tiene. Mirad, esto es como los novios, o se siente o no se siente, si no lo sientes cambia (de trabajo, no de novio/a, ahí de momento no me meto).

Sé que hay muchos peros que impiden hacerlo (me sigo refiriendo al cambio de trabajo) y más en el momento económico en el que vivimos. Los miedos, las dudas, los "y si sale mal"  asaltan nuestra mente. Pero quizás debamos agarrarnos precisamente a ellos para empujarnos al cambio. Puede ser el momento de emprender, por ejemplo, el negocio que siempre has soñado, si lo comparamos con el de precarias condiciones que ahora tenemos, por culpa de la crisis. Como leí una vez en una entrevista a Isabel Aguilera, "algo bueno traerá la crisis: generará emprendedores".

Además, y más importante, la vida es una y es una auténtica pena que te la pases realizando algo que no te satisface. Ya, ya sé que podemos tener pasiones fuera del trabajo, pero no nos engañemos, compatibilizarlas con el querido y castizo horario español con dos horas de siesta partiendo el día en dos, se nos hace cuanto menos difícil. Por tanto, es simplemente una cuestión práctica, haz de tu trabajo tu hobby, tu pasión, así te aseguras poder dedicarle todo el tiempo del mundo.

Os doy el ejemplo de un gran amigo mío. Mi amigo tiene un buen trabajo en una mejor empresa, sin embargo no le satisface o al menos no del todo. Y es que, aunque él nunca me lo ha dicho directamente, desde que lo conocí vi en sus ojos y en su entusiasmo por los temas que de verdad importan, unas ansias de vivencias y experiencias que iban más allá de las hojas de cálculo, el debit, el credit y todo el apasionante mundo de la contabilidad. Ojo, que no se me enfaden los auditores, al que le apasione, estupendo (no seré yo la que juzgue las pasiones de nadie, lo importante es tenerlas, ya lo he dicho alguna vez). Sin embargo, no era el caso de mi amigo, a él le apasiona el coaching y puedo asegurar por experiencia propia que es muy bueno, así que se va a lanzar a montar algo propio. ¿Será duro? pues seguro que sí y sobretodo en los inicios, en los que deberá compaginar. Pero, y cito sus palabras "uno tiene que ser consecuente, y si algo te gusta, sacas horas de debajo de las piedras".

Así que os animo a todos los que tengáis un proyecto por ahí (ya sea en mente, en un cajón olvidado o en word inacabado) lo pongáis en marcha de una vez. ¿Por qué? porque como dijo una vez Bob Marley "no hagas de tu vida un borrador, tal vez no tengas tiempo de pasarlo a limpio". Pues eso, a seguir el tan macabro como revelador consejo del gran músico visionario. Hay que lanzarse, que la vida es corta y lo que es seguro es que las cosas no vienen solas. Así que no esperemos sentados a que pase algo, porque como no empujemos al destino, simplemente no sucederá. Y si con todo esto no os he convencido os dejo esta maravillosa canción de Fito y los Fitipaldis: "Lo que me llevará al final, serán mis pasos, no el camino, nos ves que siempre vas detrás cuando persigues al destino". Nos hará reflexionar o como mínimo nos alegrará la mañana.

Buena y productiva semana.

martes, 3 de julio de 2012

El arte de la supervivencia (en RRHH)


Estamos inmersos en una gran crisis económica. Esta afirmación es tan obvia que bien se merecería un #GraciasSara en twitter. Vaya por delante que pienso que Sara ha tenido mala suerte, porque se han juntado los dos deportes nacionales por excelencia: el fútbol y la envidia. Aunque también es verdad que cuando muchos la defendíamos, la realidad ha superado la mofa con la "oportuna" pregunta del penalti a Iniesta. Como muchos han dicho: “no nos lo ha puesto fácil Sara”.
Pero bueno, dejando a un lado los Trending Topics, volvamos a la economía nacional. Aunque lo podamos ver a través del vaso medio vacío o medio lleno, aunque podamos y debamos ver las oportunidades a la crisis, lo cierto es que en ella estamos. La crisis llegó hace unos cuatro años y amenaza con seguir entre nosotros más de lo que estimábamos en un principio.
Obviando el rescate, la bolsa, la prima y la cuñada. Debemos centrarnos en qué hacer nosotros desde los departamentos de RRHH. Ya sabéis, la filosofía de comenzar con tu granito de arena para cambiar el mundo; y es así, si no comenzamos por mejorar nuestro campo de actuación, no seremos capaces de mejorar nada.
¿Cuál es la gran preocupación de los departamentos de RRHH actuales? un problema de equilibrios: seguir demostrando por un lado que las políticas de RRHH son importantes para el conjunto de la empresa, con todas las dificultades que ello conlleva (como ya hemos hablado en otro post: "convertir lo tan intangible en tangible"); controlando a su vez los costes de personal, incluso en sus formas más dramáticas (congelación de salarios, ERES,ERTES, etc.).
Es decir, gestionar  la cara buena y la mala de los RRHH. Esto es como la vida, en RRHH tenemos las bodas, bautizos y comuniones en forma de selección, formación, fidelización del talento, etc. Pero también tenemos la cara amarga: los funerales en forma de ERES,ERTES o despidos individuales. La vida misma, señores.
Y, como la vida misma, a pesar del dolor que produce la pérdida, por duro que suene, la vida sigue para los que se quedan. Por  tanto, hay que saber gestionar al “superviviente”, manteniendo su motivación, su implicación y reteniendo su talento porque aunque ahora no nos parezca una prioridad, de esta crisis algún día saldremos (y que nos de Dios salud para verlo), y haber perdido a todo nuestro personal con talento por el camino no es una buena opción. 
La empresa, aunque deba mirar el corto plazo, no debe perder de vista el largo porque si su objetivo es sobrevivir, hay que mirar más allá del día a día. Por ejemplo, en general las empresas están recortando en formación, no se considera prioridad. Sin embargo, debería sólo no considerarse prioridad si no creemos que nuestra empresa vaya a sobrevivir, si pensamos que sí, entonces debemos seguir formando a nuestros empleados. Si consideramos que hay futuro, debemos invertir en lo que nos ayuda a llegar a él ¿no?   
En definitiva, si consideras que tu empresa es una superviviente, debes implantar todas aquellas políticas que implantarías si no hubiera crisis (ajustando gastos, usando la imaginación para obtener más con menos, sí) pero no dejando de hacer cosas mientras vislumbremos un futuro.
Dicen que mientras haya vida hay esperanza, pues mientras pensemos que a nuestra empresa le queda vida, debemos no perder de vista tanto aquellas necesidades básicas como aquellas políticas innovadoras y punteras, que nos ayudan a prosperar y a desarrollarnos. Esto va tanto para las empresas en su conjunto como para las personas que las integran. A las empresas y a las personas hay que desarrollarlas para afrontar el futuro con las mejor de las caras, habiendo salido reforzados de esta crisis, o como un clásico que ya es, de esta oportunidad.