sábado, 18 de mayo de 2013

Competencias I: la Toma de Decisiones


Hoy comenzamos el primer post de la que será la sección “competencias”, en la cual en cada artículo o artículos trataremos una. Las competencias son la piedra angular de las políticas de Recursos Humanos, los que nos dedicamos a este mundillo estamos hartos de escuchar y repetir el término, y cada vez se está poniendo más de moda para el público en general, pero, ¿sabemos realmente qué son las competencias?

Una competencia es un repertorio de comportamientos que hace eficaces a los profesionales en determinadas situaciones. Está compuesta de conocimientos (“saber hacer”), habilidades (“poder hacer”) y compromiso (“querer hacer”). Si una de las tres cosas falla, la competencia falla. Eso es, a muy grandes rasgos, lo que es una competencia.

Pero ¿tienen algo que ver conmigo esto de las competencias si no me dedico a los Recursos Humanos? Pues vamos a comprobar que sí, ya que analizaremos las competencias desde un punto de vista diferente, para darnos cuenta  así, de que las competencias las aplicamos todos, todos los días. Y, lo más importante, son algo que se puede desarrollar.

                                                                                        La toma de decisiones

La toma de decisiones en una de las competencias más valoradas, sobre todo entre los directivos y los empleados con cierta responsabilidad. Consiste  en elegir una opción entre las disponibles, a los efectos de resolver un problema actual o potencial.

La toma de decisiones se da tanto en el mundo laboral y empresarial como en el personal, y a veces, como suele ocurrir con las cosas importantes,  las decisiones se mezclan entre todos los mundos. Una decisión en mi trabajo me puede repercutir en mi vida personal y viceversa, ahí reside la magia.

A priori parece fácil: elegir la opción que consideramos más adecuada entre todas las posibles. Pero veremos a través de una serie de historias en distintos post, que la toma de decisiones, tiene distintos enemigos que debemos saber combatir:

 

 La toma de decisiones y nuestros enemigos los “ysis”

Uno de los motivos por los que nos cuesta tomar decisiones son los que yo llamo nuestros enemigos los “ysis” del pasado: “y si me hubiera quedado en Madrid”, “y si hubiera seguido con Carlos”, “y si hubiera estudiado periodismo”,  "y si hubiera seguido ese impulso aquella noche"…

Todos tenemos nuestros “ysis” particulares, que aparecen en nuestras cabezas para amargarnos la existencia en mayor o menor medida. Todos hemos realizado decisiones en el pasado en las que al elegir una opción, descartamos otras que se quedan en un camino sin final y a las que a veces volvemos lamentándonos, alegrándonos o simplemente preguntándonos como habría sido.

Debemos olvidar los “ysis” o al menos darles la justa importancia que tienen. ¿Por qué? por una sencilla razón, porque nunca lo sabremos. Recuerdo que de pequeña me encantaban aquellos cuentos infantiles que tenían distintos finales que ibas decidiendo tú: “si quieres que el caballero se enfrente con el dragón pasa a la página 18, si quieres que vaya al castillo a rescatar a la princesa salta a la página 21”. Lo bueno de estos libros es que acababas leyéndote cada noche un final y así elegías cual era tu favorito.

En la vida real eso no pasa (al menos por ahora, que nunca se sabe), por tanto, hay que decidir con paso firme y una vez decidido no darle muchas vueltas a los “ysis”, porque en la vida real no podemos volver a la página 18 a ver si hubiera sido mejor esa opción.

Los “ysis” son sólo otras alternativas que podrían haber estado más o menos bien según lo miremos, porque nada en esta vida es absoluto. Lucía Etxebarría escribía en uno de sus artículos, que una vez dejó escapar a un chico que, mirándolo en ese momento con perspectiva y ante la lista de impresentables que vino después, consideraba un partidazo (bueno, inteligente, culto). Lucía solía torturarse pensando que había perdido la oportunidad de su vida. Sin embargo, un día lo pensó fríamente, no había dejado pasar la oportunidad de su vida, había dejado pasar una oportunidad “y de las buenas”, pero era sólo una alternativa más entre todas las que existen, además si así lo decidió en su día, sería por algo.

Al final todo está en ti mismo y en cómo te tomes las cosas. Como decía Isabel Aguilera en su libro, el truco está en hacer correctas tus decisiones. Al final eres tú el dueño de tu vida, y por tanto, el árbitro y jurado de tus propias decisiones. ¿Quién decide si son correctas o no? Tú mismo. No te tortures porque seguro has elegido bien, y si no es así, desde luego nadie podrá contarte lo contrario. Resumiéndolo todo  en términos sabios y sencillos, es decir, en cultura popular, como decía mi abuela:  “lo que pasa es lo mejor”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario